El conjunto coral de la Iglesia parroquial de Santa Bárbara(1):
Sillería de coro, facistol, atrilera y órgano.

Antonio Martín Pradas
Doctor en Historia del Arte

 

La antigua iglesia de Santa Bárbara, perteneció al tipo de iglesias gótico-mudéjar, siendo ésta de pequeñas proporciones. Constaba de tres naves, dos de ellas de comunicación en las que presentaba algunas capillas y altares. Era una iglesia poco suntuosa, pero "decentemente" labrada con molduras de yeso(2). A los pies de la nave central poseía un coro cerrado, de moderada extensión y gran simpleza conformado por "tres escaños razos" (3).

En el mandato número 9 de la visita realizada a la vicaría ecijana en 1704, el Visitador General se refiere al coro existente como indigno para esta iglesia, ya que aparte de componerse de escaños, éstos eran muy viejos. Por ello, ordenará la construcción de un coro nuevo que debía de realizarse en ladrillo y yeso(4), y una crujía de hierro "que desde el / corra asta el presviterio. Para cuidar el paso y travesía de la gente / al tiempo que se hacen los Oficios".(5)

Pronto debieron de comenzar las obras, ya que en 1708 el coro estaba finalizado, abonando el Visitador, el día 7 de enero, la cantidad de 6.144 reales en virtud de gastos en mano de obra y materiales, según declaración realizada por Pedro Losano de la Peña, maestro de albañilería vecino de Ecija, ante el notario de la Vicaría don Antonio Fernández Troncoso(6). En dichas obras intervino Francisco de la Vega, maestro entallador, quien trabajó 86 días en cortar y abrir el yeso, y Andrés Losano, oficial de albañilería quien fue asistido por otro oficial, un lavador de yeso y varios peones.(7)

Junto a estas obras de albañilería y yeso, se realizaron obras de carpintería a cargo del maestro entallador que labró los postigos y la ventana del coro, para ellos se compraron seis cuarterones de flandes y tres cajones de cedro empleados en los bastidores y puertas. También llevó a cabo la ejecución de un Santo Cristo, que se colocó en el interior del coro.(8)

Frente al labrado de madera de las fábricas pudientes, aquí el yeso conformaba, sólo él, la base de la decoración. De ahí que los eclesiásticos de esta iglesia soliciten la construcción de la sillería, aunque veían la petición muy lejana, ya que sus medios económicos eran muy escasos, debido fundamentalmente al reducido número de feligreses que poseían.

En el mandato nº 4 de la Visita realizada en 1714, se accede a la solicitud de realizar una sillería, siempre y cuando la iglesia contara con los medios necesarios "que hallandose esta Iglesia con los medios necesarios / para hacer una sillería para su choro y pintar las / molduras de yeso que están en él, el Mayordomo de esta fa / brica con justificación de tener cumplidos los man da / tos y expresión del caudal desembarazado de la fa / brica. Parezca ante su Ema. el Cardenal Arzobispo mi señor / con el dibujo de las sillas y declaración de su costo / y de las maderas de que se an de formar para / conseguir licencia de su Ema. el Cardenal mi señor".(9)

Aunque el Visitador insistirá, que antes de construir la sillería, se deben de cumplir otros menesteres que urgen más a la iglesia para su decencia y liturgia. Con ello pretende no embarcar a la parroquia en la ejecución de una obra costosa, aplazando las solicitudes, esperando que la fábrica contase con caudal sobrante para llevar a cabo la referida obra.(10)

En 1717, el Visitador informó, que en la parroquia de Santa Bárbara se encontraban realizados todos los mandatos de la visita ordenados con anterioridad, excepto el número 21, referido a la construcción de la sillería, insistiendo que no se ha llevado a cabo por no tener caudal y que ésta se deberá de realizar en el momento que lo haya.(11)

La autorización definitiva para la construcción de la sillería, aparece reflejada en el mandato nº 14 de la visita realizada entre 1725 y 1735,(12) de la siguiente manera:

"41. Que dicho mayordomo concluido todo lo arriba refe / rido solicíte que con intervención de nuestro Vicario, / Curas, y Beneficiados de dicha iglesia se haga una si / llería en el choro a proporción y figura de el sin / división de asientos lo que encargamos a nuestro / vicario sea con la mayor brevedad = Luis Arzobispo de / Sevilla = Por Mandato del Arzobispo mi Señor = Don / Manuel de Urrunaga, secretario...". (13)

Tenemos constancia documental de que en 1758 se había comenzado la construcción de la sillería, encargada a Bartolomé y Antonio González Cañero, maestro escultor y tallista respectivamente, cuyo gasto ascendía según declaración del Mayordomo a doce mil reales.(14)

En este mismo año, y según el mandato nº 1 de la visita pasada, se estaban realizando las obras del trascoro. Obras que fueron comenzadas en 1755, cuya declaración aparece firmada por don Francisco Javier Castrillo, beneficiado propio; Bartolomé Bautista y Morales, maestro albañil; Bartolomé García Cañete y Francisco Guerra, carpintero; con un gasto de 2.544 reales y 6 maravedís (15). No podemos especificar que tipo de obras se realizaron en dicho trascoro, ya que la documentación se cierne exclusivamente a gastos de mano de obra y materiales, entre la que se inserta una somera información de las obras como la apertura de bóvedas y la hechura de un postigo, por lo que deducimos que también se llevó a cabo el embellecimiento del trascoro, ya que se observan una serie de pagos a Francisco Guerra, carpintero; Miguel Montero, vidriero, y Diego Rodríguez, rejero, por la realización de bastidores, vidrieras y reja para la ventana del trascoro(16). No sabemos si esta ventana estaba situada en el testero del coro, con la finalidad de dar luz al interior del mismo, o se refieren a una ventana situada en el muro de los pies de la iglesia que iluminaba la zona de tránsito entre éste y el coro.

En el mandato nº 2 de la visita realizada en 1759, se ordena que cuando se terminase la obra de la sillería, se proceda a realizar un órgano nuevo, que se colocaría sobre una tribuna a los pies de la iglesia, abriéndose ventanas vidriadas en el antiguo emplazamiento del órgano con la finalidad de dar más luz al altar mayor(17). La construcción de la tribuna para colocar el órgano nuevo, estuvo a cargo de Bartolomé Bautista de Morales, maestro albañil, con un gasto de 3.086 reales y 13 maravedís, cuyo recibo se abonó el día 11 de octubre del mismo año. La caja del órgano se encargó a Antonio González Cañero, maestro escultor, al que se le abonan por la hechura y maderas 3.250 reales, la cual estaba terminada el 4 de febrero de 1761.

Con miras a embellecer la tribuna del órgano, se contrató a Alonso Gutiérrez, maestro cerrajero, para la ejecución de una baranda de hierro con bolas de metal para el frontal de la tribuna, al que se abonaron 744 reales (18). Por último se trató con Juan de Chabarría Marrugaren, maestro organero, la realización del cuerpo interno del órgano, o sea del instrumento en sí, tasándose la obra en 11.000 reales, cantidad que fue abonada el 4 de febrero de 1761(19).

Mientras se llevaban a cabo las obras antes especificadas, se concluyó la sillería, cuyo gasto ascendió a 29.204 reales.(20)

El Señor Provisor y Vicario General del Arzobispado, dio licencia para la construcción de unas rejas de hierro, de balaustres torneados, para cerrar el coro. Éstas se encargaron el 27 de julio de 1768 a Juan Félix Ruano, maestro herrero, quien declaró el 14 de febrero del año siguiente, haber gastado 906 reales y medio en materiales y mano de obra.(21)

Con la colocación de la reja, el coro, quedaba configurado con todos los elementos que el rito litúrgico requería, de ahí que a partir de 1768-1769 los gastos más comunes en el coro y su sillería, sean los referentes a albañilería, carpintería y herraje, mostrando el deseo de la parroquia por mantener su perfecto estado de conservación. Se pagaron 55 reales a Pedro Rodríguez, por aderezar los campanarios del coro (22); Pablo Rodríguez, maestro pintor, doró los tiradores de las puertas laterales (23) y pintó de oro y jaspe la atrilera nueva (24); en 1782, José Araujo, maestro tallista, restauró varias piezas de la sillería.(25)

Tras el terremoto de 1755, la iglesia sufrirá una serie de restauraciones en su arquitectura.(26) Pero la mayor intervención será la construcción de una Capilla Sacramental, que ocupará parte del antiguo patio de los naranjos,(27) bajo la dirección del arquitecto Ambrosio de Figueroa. En junio de 1775, el mismo arquitecto reconoció los cimientos de dicha obra.(28) Una vez terminada la capilla, se decoró interiormente con una serie de retablos. (29)

En 1782 fue inaugurada la nueva Capilla Sacramental, terminada bajo la dirección de Antonio Matías de Figueroa.

El día 29 de enero de 1787, fue presentado ante el Vicario General del Arzobispado de Sevilla, un memorial suscrito por los Beneficiados, Cura y Mayordomo de la iglesia, en el que denuncia el deplorable estado de las cubiertas de la fábrica, y la imposibilidad de celebrar misa en los días de lluvia. Por parte del Arzobispado se ordenó al Maestro Mayor de obras, Antonio Matías de Figueroa, que fuese a Ecija y reconociera el edificio. Éste en su informe reconoce la necesidad de llevar a cabo obras de restauración, ante el lamentable estado en que encontró la iglesia. Tras una serie de vicisitudes, los planos de la nueva iglesia fueron encargados en 1790 al arquitecto cordobés Ignacio de Tomás.(30)

En 1788, se libraron 254 reales para pagar el salario de un maestro y un oficial de carpintería, a los que se encargó desarmar los retablos, la sillería del coro, la caja del órgano y los canceles. El desmantelamiento de la crujía y las barandas de los púlpitos, estuvieron a cargo de un maestro y un oficial cerrajero, a los que el mayordomo pagó 30 reales.(31)

La iglesia fue derribada en 1791, utilizando como parroquia la Capilla Sacramental (32), a la que se accedía a través del patio de los naranjos, que se comunicaba con la calle Odrería por medio de una puerta secundaria. Según observamos en un plano anónimo realizado en 1805, la capilla se habilitó para el culto, colocando en su interior aquellos enseres y mobiliario litúrgico que su capacidad permitió, asignando los pies de la capilla como emplazamiento provisional del coro y su sillería(33). En un inventario realizado en la parroquia cuando ésta se alojaba en la capilla del sagrario, figuran colocados en el coro, dos cuadros "... como de media vara cuadra / dos con sus marcos antiguos de talla do / rada y fondo negro, uno de San Fran / cisco de Paula y otro de Santa Lucía...".(34)

Para almacenar aquellos enseres que no tenían cabida en la capilla sacramental, se arrendaron unos cuartos a Francisco Esquibel, en la cantidad de 110 reales de vellón "...que es correspondiente al tercio que cumplió el día / de todos los Santos del año 1789...".(35)

Las obras de la nueva iglesia se prolongaron más de lo previsto, llegando a estar casi paradas a finales de la década de 1840, cobrando un nuevo impulso de manos del Presbítero don Luís de Barba(36), quien solicitó el apoyo y las limosnas de los feligreses para finalizarlas. Así en 1851 encargó a Bernardo Aguila, maestro albañil, los reparos necesarios para colocar la sillería en su lugar. Se limpió la sillería con "aceite de linasa", y se pintaron 16 pares de puertas de manos de Antonio Ramírez y José Cifuentes.(37)

Durante este nuevo y definitivo impulso de las obras, se trasladó la parroquia desde la Capilla Sacramental a la iglesia del desaparecido convento de San Antonio de Padua, vulgo de San Francisco.

El día 16 de abril de 1854, a instancias del Presbítero don Luís de Barba y Cuadrado, se constituyó la "Junta Directiva para la obra de Santa Bárbara", formada por la más selecta feligresía de la collación, cuyo objetivo era finalizar las obras de la iglesia, para lo que únicamente se contaba con limosnas de todo tipo(38). Se creó una suscripción especial para construir una nueva reja y crujía para el coro, ajustándose su hechura y composición en 3.000 reales de vellón, con el maestro herrero Serafín Fernández de Rojas(39).

En la mañana del 22 de marzo de 1855, partió de la iglesia de San Antonio de Padua, una procesión solemne que se encaminó al nuevo templo de Santa Bárbara, llevándose a cabo la bendición y celebrándose por primera vez el sacrificio de la Santa Misa en el nuevo edificio(40).

La sillería se ha conservado in situ y sin alteraciones desde la inauguración de la nueva iglesia Neoclásica, librándose pequeñas partidas para su conservación. Estas van mermando con el paso del tiempo, por ejemplo en las cuentas de Culto Divino tomadas a don Marcial Pérez de Mena entre los años 1864-1865, incluye en el gasto de carpintería la composición del facistol(41).

Paulatinamente la sillería caerá en desuso, figurando como un mueble litúrgico de bellas y elegantes proporciones, acotado por un espacio cerrado al público, admirada y a su vez olvidada desde su reja por el chovinismo ecijano.

1.- Descripción de la Sillería.

Ficha Histórica:

Promotor: Curas y Beneficiados de la Iglesia.

Autores: Antonio González Cañero y Bartolomé González Cañero

Fecha de ejecución: 1758

Precio: 31.2O4 reales. Incluye sillería y relieves escultóricos.

Materiales: Madera de caoba, cedro y flandes.

Ubicación: Penúltimo tramo de la nave central.

Limpiezas y restauraciones: José Araujo en 1782

Antonio Ramírez y José Cifuentes en 1851

Cuentas de gastos en 1864-1865

Ficha Técnica:

Estructura Arquitectónica:

Estilo: Rococó.

Planta: Rectangular abierta a la nave central.

Nº asientos: 21

Medidas id.: 60 x 33 x 50 cm.

Soportes: Estípites

Remates: Copetes con tres gallones.

Decoración e Iconografía:

Misericordias Esculturas

Nº de tallas: 21 27 tondos

Iconografía: cabezas talladas. Tondos figurativos.

Sitiales: Registros geométricos con decoración de rocalla.

Conservación: Se recomienda una restauración.

La sillería del coro de la iglesia parroquial de Santa Bárbara, sigue en su construcción las reglas generales de lugar y distribución establecidas para esta clase de obras, con la salvedad de que en su composición sólo posee un cuerpo de asientos.

Su forma es rectangular de 5,15 m. de largo por 7,66 m. de ancho. Desde la nave central se accede a ella por medio de una reja de hierro, formada por balaustres recorridos en su tercio inferior por un friso decorativo. En la parte superior porta en sus laterales dos inflexiones recorridas por un friso de iguales características al inferior, que se decora con una sucesión de ondas. Ambas inflexiones ascienden creando un arco de medio punto rematado por una airosa cruz forjada, punto más alto de la reja 3,50 m., dejando en el interior de dicho arco un frontón curvo que ostenta los atributos de la Santa titular de esta iglesia: una torre de cuatro vanos con una palma a cada lado, pintados de color oro, figurando en el pedestal de la torre la fecha de construcción de la reja 1.855.

Se ubica en el penúltimo tramo de la nave central, dejando tras de sí, un pasillo de comunicación entre las naves laterales, espacio necesario para la apertura del cancel que comunica la puerta principal con la antigua calle Odrería, hoy Jesús sin soga. Este espacio sería utilizado en las procesiones litúrgicas celebradas en esta iglesia, representando así el espacio acotado a los feligreses, que estaría formado por el presbiterio, vía sacra y el coro.

El coro se eleva del pavimento de la iglesia a 20 cm. de altura.

1.1.- Sillería.

Se compone de un sólo cuerpo de asientos, en el que los sitiales no forman un todo continuo, sino que se asocian en grupos separados, unos de otros, por la existencia de una puerta a cada lado y dos rinconeras, división en cinco grupos que conlleva una simetría perfecta.

Partiendo de la reja y en el lado de la nave de la Epístola, encontramos un primer grupo que consta de tres asientos seguidos de una puerta, el segundo repite el número de asientos del primero, que se separa del tercero formado por los nueve asientos del testero, por una rinconera. El cuarto y quinto grupo en el lado del Evangelio, repiten el número de asientos y las características encontradas en su lado opuesto. Estos grupos hacen un total de 21 asientos.

La sillería se levanta sobre una tarima de pino de flandes de 13 cm., que desaparece en las puertas laterales.

Los pies de los asientos se configuran por medio de una moldura, en la que se mezclan líneas rectas y curvas, que en su ascensión cobijan una ménsula que se contracurva creando el espacio necesario para alojar el asiento, bajo el cual encontramos un panel inferior de 45 cm. de altura, que presenta decoración romboidal muy movida.

El asiento, de 60 cm. de ancho, 33 de fondo y 50 al suelo, está formado, al igual que todas las sillerías, por un tablero embisagrado que al levantarse deja ver una pequeña plataforma decorada, llamada paciencia o misericordia.

Desde la línea horizontal del asiento, una gran ménsula tallada, crea una superficie curva ascendente que finaliza en una pequeña ménsula, de la que parte un espacio cóncavo llamado brazal inferior o codera, que en su prolongación se une al brazal superior de 50 cm. de largo por 12 cm. de ancho. Este juego de líneas curvas ascendentes, dan a la sillería un efecto rítmico, que origina una sensación de movimiento acentuada por la decoración.

El respaldo del asiento de 57 cm. de altura, presenta en todos los sitiales el mismo esquema compositivo: un casetón central y cuatro secundarios, formados por molduras geométricas, que albergan la decoración basada en la rocalla.

Sobre la línea que forman los brazales superiores, cabalga un friso de 28 cm. de altura, alojando en su parte central una rocalla. Sobre éste, el respaldo superior de 85 cm., con un tondo ovalado de 50 por 40 cm., donde se representan en altorrelieve los temas figurativos de la sillería. Estos se encuentran flanqueados por estípites apilastrados con medios capiteles corintios.

Por último recorre toda la sillería un friso de 42 cm. muy movido, que se eleva en la parte central de cada asiento, para crear un pequeño dosel coronado por un copete decorativo con tres gallones. El dosel aloja una cabeza de ángel con dos pares de alas cruzadas.

El sitial presidencial, posee las mismas características y medidas del resto de los sitiales, distinguiéndose de los restantes por su situación central y por la decoración. En los dos chaflanes que forma la sillería, repite el esquema de los respaldos superiores.

Las puertas laterales miden 1,85 m. de alto por 79 cm. de ancho, formadas por dos hojas. Exteriormente la decoración es sobria, a base de cuarterones geométricos, reservando la decoración exuberante para el interior del coro, donde la rocalla mezclada con rosetas y ménsulas forman un juego preciosista.

Sobre cada puerta se sitúa un panel decorativo que sigue las líneas generales imperantes en la sillería, alojando entre las molduras y recortes de talla un tondo ovalado con una figura en altorrelieve.

La altura total de un sitial desde el pavimento del coro es de 2,95 m.

El coro se encuentra cerrado en tres de sus frentes por un muro de 3 m. de altura, coronado por seis bolas de mármol verde veteado en blanco, colocadas cada una de ellas sobre un pedestal, distribuidas dos en cada uno de los muros laterales y cuatro en el muro del testero.

En el conjunto de la sillería se observa la utilización de distintos tipos de maderas, creando un juego de tonalidades bícromas, que acentúan los elementos decorativos, distinguiéndolos del color oscuro de la caoba que impera en las trazas del conjunto.

En el interior del coro se encuentran tres bancos corridos, con decoración similar de rocalla en los respaldares.

 

2.- Facistol.

Fue diseñado y realizado por los mismos maestros que ejecutaron la sillería. Consiste en un pié cuadrangular con lados curvos, en el que la decoración se estructura partiendo de sus cuatro ángulos, de los que surge un monstruo alado que tiende progresivamente a vegetalizarse. En los lados centrales se sitúan caras barbadas, semejantes a algunas de las halladas en las misericordias, de las que parte la decoración vegetal con ritmo ascendente hasta la peana que sirve de soporte al tronco del facistol.

El tronco es similar a un balaustre de cuatro frentes, recorrido por líneas horizontales que señalan la separación de sus partes, unas curvas y otras bulbosas, ensanchándose en su parte superior para recoger el cuerpo troncopiramidal, donde se colocaban los libros de coro. Sus cuatro frentes de 1,07 m. de alto por 79 cm. de ancho cada uno, presentan igual decoración, realizada a base de molduras de suaves curvas que parten de dos ménsulas inferiores creando una división en registros decorados en bajorrelieve. Sobre esta parte giratoria, se eleva un templete cuadrifonte con cariátides apilastradas en sus ángulos, y cubierto por una cúpula nervada con plementería calada, coronada en la intersección de sus nervios por un copete torneado.

El templete debió de alojar en su interior una imagen cuya advocación desconocemos.

3.- Atrilera.

Se encuentra situada frente al sitial presidencial, sobre una tarima de 13 cm. de altura. Parte de un pedestal cuadrangular, recorrido por pequeños frisos de perlas entre los que aparecen roleos vegetales; sobre éste una columna salomónica con capitel corintio sirve de soporte al atril, decorado con roleos vegetales, similares a los hallados en la sillería de la iglesia Mayor de Santa Cruz.

4.- Órgano.

Se encuentra ubicado sobre una tribuna que se alza en el testero de la nave central. La caja del órgano fue realizada por Antonio González Cañero en 1761, al igual que la de la iglesia parroquial de Santiago el Mayor(42). De gran riqueza decorativa centrada en el juego de rocallas que recorren el basamento, repisas y los tres torreones. El cuerpo central se presenta dividido en cinco compartimentos, de los que tres son torreones y planos lisos los dos restantes. En el centro del entablamento, con decoración similar al resto de la fachada, destaca un gran medallón en madera con la torre de Santa Bárbara en su centro.

El instrumento fue encargado a Juan de Chabarría Marrugaren, maestro organero, estando terminado el día 4 de febrero de 1761. Carece de doble corneta y de juegos de lengüetas; el teclado cuenta con 45 teclas, portando en los pies cuatro "contras". Su composición es como sigue:

Corneta

Lleno Lleno

Lleno Lleno

Diez y novena Pífano

Quincena Quincena

Docena Docena

Octava Real Octava Real

Flautado violón Flautado violón

Flautado 13 Flautado 13

Su conservación es lamentable, faltándole tubos de algunos de sus juegos(43).

5.- Decoración e Iconografía.

Sucesores de Juan José González Cañero, Antonio y Bartolomé, tallista y escultor respectivamente, debieron de formarse en el taller "familiar", aprendiendo del maestro los cánones artísticos establecidos y la evolución de las formas barrocas dentro de una características locales. Antonio llegaría a más, ya que captó perfectamente la sensibilidad del barroco decadente, elevando la rocalla a la percepción sublime de la delicadeza lignaria.

El encargo de esta obra en 1756, mostrará a dos grandes maestros unidos en una labor común, en la que impondrán un nuevo gusto estético con autonomía propia, siendo su elemento más característico la rocalla(44).

La estructura compositiva de la sillería es similar a otras anteriores realizadas en Sevilla. Sigue las líneas generales de la que ejecutó Luís de Vilches en 1736 para la iglesia parroquial de San Vicente, coincidiendo ambas hasta en el número de asientos(45). Podemos deducir la existencia de posibles contactos entre maestros y talleres a lo largo del siglo XVIII, de no ser así, las influencias y coincidencias entre distintas obras las atribuimos a las condiciones que fijaban sus promotores, que en este caso, eran curas y beneficiados, los cuales buscaban en la nueva obra una similitud con otra u otras ya existentes, que gozaban de su agrado y admiración.

Hemos de tener en cuenta que tras el terremoto de 1755 y más concretamente en la década de 1760-1770, se llevaron a cabo en la ciudad de Ecija, una serie de obras en yeso y en madera en las que la rocalla era el tema principal. Citaremos como ejemplo la decoración del interior de la iglesia de la Limpia Concepción de Nuestra Señora (los Descalzos), donde proliferan las yeserías(46), y el retablo de nuestra señora del Rosario en la iglesia de San Pablo y Santo Domingo(47), contemporáneas a la caja del órgano que realizó Antonio G. Cañero para la iglesia de Santa Bárbara. Con ello queremos demostrar que la primera obra que se realizó en Ecija dentro de este estilo, fue la sillería que nos ocupa.

La decoración se estructura en paneles divididos en registros por molduras, encontrándose dispuesta en los respaldos inferiores y laterales de los asientos, frisos, ángulos de los respaldos superiores, etc., donde la rocalla prolifera acompañada de recortes de talla que recuerdan a las guardamalletas. Junto a esta decoración se intercalan una serie de animales naturales y mitológicos con simbología propia, que debieron ser tomados por los maestros de láminas, estampas y dibujos de otros artistas, existentes en los talleres más cualificados.

Los elementos simbólicos e iconográficos se distribuyen en la sillería en cinco zonas, que son: misericordias, respaldos inferiores, respaldos superiores, ángeles y sitial presidencial.

Los respaldos superiores se estructuran en torno a un tondo central ovalado, enmarcado por un rectángulo formado por molduras. La sillería cuenta con un total de 27 tondos, cada uno de los cuales, aloja un relieve figurativo de un santo, rodeado de nubes que se asimilan a las ondas. cada uno de ellos presenta en su parte inferior una inscripción, tallada, con el nombre del titular representado. Los santos que figuran de medio cuerpo en los tondos, son empezando por el lado de la Epístola: San Lucas, San Judas Tadeo, San Bernabé; sobre puerta: San Juan Nepomuceno; San Jacobe, San Juan Evangelista, San Andrés. En la rinconera dos tondos: el superior dedicado a San Pedro y el inferior a San Ambrosio. En el testero: San Gregorio, San Joaquín, San Rafael, San José, Nuestra Señora del Rosario, San Juan Bautista, San Gabriel, Santa Ana, San Bartolomé. En rinconera: en el superior San Pablo y en el inferior San Marcelo. San Jacobo, Santo Tomás, San Felipe. Sobre puerta: San Felipe Neri. San Matías, San Simón y San Mathael.

Todas las figuras portan sus atributos, en ellos la perfección artística es admirable, digna de un maestro que domina su oficio.

En los ángulos que flanquean los tondos se distribuye la decoración en base a la rocalla. En algunos de estos respaldos superiores se intercalan entre la decoración un reducido número de elementos simbólicos, cuyo análisis, al igual que del resto de los elementos animales y vegetales que se encuentran situados en otras partes de la sillería, quedaron analizados en el libro titulado Las Sillerías de coro en parroquias y conventos ecijanos, del mismo autor, publicado por Gráficas Sol en Écija en 1993.


1. Datos extraídos y actualizados del libro de Antonio Martín Pradas, titulado Las sillerías de coro en parroquias y conventos ecijanos. Écija : Gráficas Sol, 1993.
2. CANDAU CHACON, Mª Luisa.- Iglesia y sociedad en la campiña sevillana: La Vicaría de Écija (1697-1723). Diputación Provincial de Sevilla. Sevilla, 1986, p. 143.
3. RODRÍGUEZ OLIVARES, Mª del Carmen y MARTÍN PRADAS, Antonio.- "Aproximación al estudio de la iglesia Gótico-Mudéjar de la iglesia de Santa María". Actas del III Congreso de Historia de Écija: Écija en la Edad Media y Renacimiento. Sevilla, 1993.
4. Materiales no frecuentes, ya que la norma desde el medievo exigía la talla de distintos tipos de madera, para la ejecución de la sillería. Nota del autor.
5. Institución Colombina (IC). Archivo General del Arzobispado de Sevilla (AGAS). Libro de Visitas nº 1.344, año 1704.
6. Archivo Parroquial de Santa María de Écija (AP Santa María). Libro de Cuentas de Fábrica de Santa Bárbara (LCF de Santa Bárbara) nº 92, año 1708, f. 38 y ss.
7. Ibidem.
8. Ibidem.
9. IC. AGAS. Libro de Visitas nº 1.354, año 1714, f. 331 v. y 332 r.
10. IC. AGAS. Libro de Visitas nº 1.354, año 1714, f. 326 r. y v.
11. IC. AGAS. Libro de Visitas nº 1.359, 19 de octubre de 1717, f. 923 v.
12. El documento carece de fecha, por ello damos un margen de diez años, haciendo referenciables las fechas de otros documentos sueltos, entre los que se inserta la referida visita en el legajo 204 del Archivo Parroquial de Santa María.
13. A.P. Santa María. Legajo (leg.). 204 (perteneciente a documentos de la iglesia parroquial de San Gil), Mandatos para la iglesia de Santa Bárbara, años 1725-1735.
14. A.P. Santa María. LCF de Santa Bárbara nº 93, año 1758, f. 97
15. Ibidem. Año 1758, f. 91-95.
16. Ibidem. Año 1758, f. 99-100.
17. Ibidem. Año 1759.
18. Ibidem. Año 1762, f. 58-62.
19. Ibidem. Año 1762, f. 62.
20. Ibidem. Año 1762, f. 61.
21. A.P. Santa María. LCF de Santa Bárbara nº 95, año 1769, f. 114.
22. A.P. Santa María. LCF de Santa Bárbara nº 94, año 1762, f. 108.
23. A.P. Santa María. LCF de Santa Bárbara nº 97, año 1785, f. 60-61.
24. Ibidem.
25. A.P. Santa María. LCF de Santa Bárbara nº 97, año 1786, f.82.
26. A.P. Santa María. LCF de Santa Bárbara nº 93, año 1758, f. 86 y ss.
27. GARCÍA LEÓN, Gerardo:" Planos de Ignacio Tomás para la Iglesia de Santa Bárbara de Ecija". Laboratorio de Arte nº 3, Sevilla : Universidad, 1990, p. 170.
28. A.P. Santa María. LCF de Santa Bárbara nº 95, año 1775, f. 118 y ss.
29. A.P. Santa María. LCF de Santa Bárbara nº 96, año 1782, f. 70-74. LCF de Santa Bárbara nº 97, año 1786, f. 83. LCF de Santa Bárbara nº 97, año 1789, f.163.
30. GARCÍA LEÓN, Gerardo: "Planos de Ignacio Tomás...", Op. Cit.
31. IC. AGAS. Sección Fábricas, leg. 353, año 1788.
32. A.P. Santa María. Leg. 16, año 1791. "...se constituió personalmente en la Capilla Sagrario de la Iglesia Parroquial de señora santa Barbara que oy sirve de Iglesia por hallarse demolida la antigua...".
33. GARCIA LEON, Gerardo:" Planos de Ignacio Tomás...", Op. Cit.
34. A.P. Santa María. LCF de Santa Bárbara nº 106, año 1835, f. 23 r.
35. IC. AGAS. Sección Fábricas, leg. 353, año 1789. Archivo Parroquial de Santa Cruz de Écija (AP de Santa Cruz), leg. 93 "Otros fondos Parroquiales y Conventuales (1787-1981)", año 1801.
36. IC. AGAS. Sección Fábricas, leg. 517, 18 de febrero de 1851, f. 215 v.
37. Ibidem.
38. GARCÍA LEÓN, Gerardo: "Planos de Ignacio Tomás...", Op. Cit.
39. A.P. Santa María. LCF de Santa Bárbara nº 102, año 1854, f. 67. En la suscripción figuran 21 personas que dan limosnas en metálico, con un alcance total de 2.143 reales.
40. GARCÍA LEÓN, Gerardo: "Planos de Ignacio Tomás...", Op. Cit.
41. IC. AGAS. Sección Fábricas, leg. 517, año 1864-1865.
42. MARTÍN PRADAS, Antonio: "El Órgano de la iglesia parroquial de Santiago el Mayor de Écija". Revista de Historia del Arte ATRIO nº 4, año 1992, p. 131-138.
43. AYARRA JARNE, José E.: El Órgano en Sevilla y su provincia. Sevilla : Caja San Fernando, 1978, p. 52-53.
44. A pesar de que Antonio González Cañero era el precursor de obras de claros aires rococó, se le encomendó en 1775 la terminación de la sillería de la iglesia Mayor de Santa Cruz, la cual se encontraba ajustada a unos cánones artísticos ya establecidos por su antecesor. Pese a ello concluyó la obra con gran perfección, hasta el punto de no encontrar diferencia entre las gubias de ambos maestros. ¿Trabajó Antonio como aprendiz u oficial en la parte de la sillería que se encargó a Juan José González Cañero?.
45. Archivo Parroquial de San Vicente de Sevilla., Libro de Cuentas de Fábrica de 1736-1739.
46. HERNÁNDEZ DÍAZ, José; SANCHO CORBACHO, A. y COLLANTES DE TERÁN, F.: Catálogo Arqueológico y Artístico de la provincia de Sevilla. T.III. Sevilla : Diputación, 1951.p. 177.
47. Ibidem.