RESTO

Lámparas (juego de cuatro piezas). Creadas en Écija, entre 1790 y 1792, por José Franco Hernández Colmenares. Son de estilo imperio, están realizadas en plata y tienen forma de plato cóncavo con prolongación troncocónica, dividido en ocho sectores mediante aristas; en ellos se insertan dos tipos de espejos ovales rodeados de cuentas, flores, lazos y rocallas. Las cadenas se forman a partir de grandes rocallas caladas.

   

 

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Portaviático. De autor desconocido, fue realizado durante el último cuarto del siglo XVIII en estilo rococó tardío, utilizando plata dorada, oro y piedras preciosas. Tiene forma ovalada con un receptáculo central decorado con querubines mezclados entre vides, espigas, volutas y rosas, así como dos cabezas de aves en la parte superior; un festón de rayos rematados en ces y una corona imperial completan el adorno de la pieza. La tapa del receptáculo presenta un relieve del Agnus Dei sobre el Libro de los Siete Sellos, rodeado de piedras preciosas.

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Cruz parroquial. Creada en Écija en el año 1778 por los hermanos José y Francisco de Paula Franco Hernández Colmenares. Es de plata dorada y se compone de una gran manzana en forma de templete hexagonal con relieves de los Apóstoles en el interior de capillas cobijadas por frontones triangulares. La cruz tiene sus brazos iguales, con perfil sinuoso, adornos de rocallas y potencias en el cuadrón; los extremos de sus brazos se ensanchan para contener óvalos con relieves y remates triangulares. El Crucificado se fija mediante tres clavos; los diez medallones ovales y circulares muestran relieves de los Padres de la Iglesia y la Asunción de la Virgen (anverso), y de los Evangelistas y la Virgen con el Niño Jesús (reverso). En esta importante cruz hay que distinguir dos etapas fundamentales: una primera, de estilo manierista y situable a fines del siglo XVI, a la que corresponden la manzana en forma de templete con su remate y los diez medallones con relieves; y otra más tardía, que podríamos fijar hacia 1778 y que supuso la recomposición final que hoy contemplamos, dentro de la estética rococó.

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Crismeras. Obra barroca realizada en 1709 por el platero sevillano Pedro Bernardo Gordillo. Realizada en plata dorada, muestra base circular decorada con rosas, capullos y querubines. El astil se compone de molduras cilíndricas de gran dinamismo, con decoración vegetal. Culmina en una moldura circular que sirve de anclaje a los brazos de las crismeras y se remata con una escultura que representa al pontífice San Gregorio Magno.

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Naveta para Incienso

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