FACISTOLES Y MESAS

    El facistol es un mueble inseparable de la sillería de coro. De hecho, la mayoría de las veces se construye a la vez que aquellas. Aunque con la misma funcionalidad, a diferencia del atril, es de grandes dimensiones, destinado a sostener los libros cantorales. Los facistoles más antiguos que se conocen datan del siglo XV. En el Renacimiento aparecieron los facistoles dobles o giratorios y también los cuádruples, con cuatro caras, para sostener en el centro del coro los libros de cada voz, presentando un cuerpo de forma troncopiramidal rematado por un templete. Estos últimos son los más usuales durante el siglo XVII y XVIII. 

    El facistol de Santa María pertenece a la tipología de un sólo frente. Fue construido en 1706 por Alonso Tejero en madera de peral y nogal. Este maestro, vinculado a la iglesia desde la centuria anterior, llevó a cabo pequeñas reparaciones años más tarde y, en 1752, el maestro dorador Bernardo de los Reyes se encargó de estofarlo y dorarlo. 

    Presenta cuatro patas, ligeramente curvadas en forma de lira, que terminan en volutas. Aquellas se unen lateralmente por chambranas de perfil ondulado y una central en forma de aspa, rematada en el centro por un pináculo. El soporte para los libros, presenta sus caras decoradas por motivos de talla con temas vegetales en forma de roleos. El frente ofrece una división en registros y un cuadrifolio con el anagrama de María. Entre las patas y bajo el soporte, haciendo las veces de faldón, se disponen motivos de roleos en madera calada.


    Las mesas de altar  son muestras interesantísimas de carpintería religiosa. Son piezas independientes de los retablos pero intrínsicamente unidos a ellos ya que la mayoría de ellas fueron ejecutadas, o al menos diseñadas, por los mismos ensambladores. 

    Al primer cuarto del XVIII corresponde la mesa del altar de la Virgen del Rocío, situado en la cabecera de la nave de la epístola de la parroquia de Santa María, templo donde se conservan gran cantidad de ellas. Hay noticias documentales que hacen referencia a la construcción de varias de ellas en 1711 por Francisco de la Vega. La del altar de la Virgen del Rocío podría corresponder a estas fechas. Se levanta sobre un sencillo pedestal donde descansa el cuerpo. Este es de forma abombada decorado con gallones. El conjunto aparece policromado imitando labores en piedra mientras la talla lo hace en dorado realzando mucho más el sentido volumétrico de la misma.

    De este mismo tipo pero un poco más tardía es la del altar lateral que se encuentra junto al anterior. Esta rompe el esquema de las mesas de altar ecijanas. levantándose sobre una basa mixtilínea cajeada con el frontal decorado con temas de talla que recuerdan las labores de yesería. En el centro y rodeada por volutas se sitúa una ménsula decorada con un tondo que alberga una pintura.

* Extracción del libro "El arte de la Madera en Écija durante el siglo XVIII"
de Mª Mercedes Fernández Martín