CANDELEROS

    Otro elemento característico del ajuar litúrgico son los grandes candeleros o ciriales, también llamados blandones y hacheros, empleados en las ceremonias celebradas en el altar mayor. Según la categoría del templo y el rango del oficio varía su número, bastando dos para la misa rezada y destinándose cuatro a la misa cantada, y seis a la solemne. Cuando esta la celebra el obispo se colocan siete candeleros. 

    Aparte de este tipo de candeleros, muy numerosos en todas las iglesias, hay que citar el del cirio pascual, por lo general de mayores proporciones, y cuya principal decoración son las letras griegas alfa y omega. El más interesante de todos estos es el de la parroquia de Santa María que, junto al tenebrario, constituyen dos extraordinarios ejemplos de la labor en madera de los carpinteros ecijanos.

    En líneas generales los candeleros presentan una estructura muy similar. La base es de sección triangular decorada, por regla general, con volutas, y sobre esta se levanta el astil o fuste que sostiene el platillo y cubillo donde se coloca el cirio. Aquel puede ser de varios tipos, siendo los más frecuentes los torneados, abalaustrados y los que forman un fuste salomónico. No obstante, el que más desarrollo va a alcanzar a mediados del siglo XVIII es el que utiliza un astil abalaustrado, con notables ejemplos en los templos ecijanos. De este modelo se encuentran varios en Santa María.

    Varios candeleros de la iglesia de Santa María fueron ejecutados en 1752 por Bernardo de los Reyes y costaron 192 reales.

TENEBRARIO

    Solamente un tenebrario se constata entre el mobiliario religioso ecijano, y es el de la parroquia de Santa María.

    El tenebrario es un candelabro de grandes proporciones y forma triangular que presenta quince velas y que se utilizaba en los días centrales de Semana Santa, durante el rezo del Oficio de Tinieblas. Las quince luces eran apagadas sucesivamente tras el rezo de un salmo, quedando sin apagar la central que, representa a la Virgen María.

    El tenebrario existente en la iglesia de Santa María se levanta sobre cuatro patas de forma esférica, donde descansa la base troncopiramidal decorada con molduras y temas de talla en los ángulos. El astil parece un esquemático estípite, apoyando sobre él una rica labor de hojarasca que soporta el candelabro. Este tiene la típica disposición triangular y los 15 cubillos o dedales para las velas, que son de forma entorchada. Se decora en el centro con temas de hojarasca muy carnosas y el anagrama de María. Es una pieza única de carpintería ecijana correspondiendo al primer cuarto del siglo XVIII, años estos en los que trabajaban en el templo escultores de gran maestría como Francisco de la Vega y el tallista Juan José Cañero, quienes habían diseñado el Monumento de Semana Santa, espacio al que iba destinado el tenebrario, pudiendo ser por tanto obra de uno de ellos.

 

* Extracción del libro "El arte de la Madera en Écija durante el siglo XVIII"
de Mª Mercedes Fernández Martín