Edificio que se sitúa en la plazuela de dicha advocación, en origen realizado en estilo a partir del siglo XVIII y que fueron proyectadas por Pedro de Silva; el edificio ha gótico-mudéjar(XIII), aunque lo que hoy queda pertenece a las obras que se realizaron sufrido diferentes reformas, sobre todo a partir del terremoto de 1755; en 1758 se derriba y se realiza de nueva planta.

La iglesia, de planta rectangular y aire neoclásico, está formada por tres naves cubiertas por bóvedas baídas, capilla mayor con bóveda de cañón y lunetos y capilla sacramental adosada a la nave del Evangelio. El crucero aparece cubierto por una cúpula sobre pechinas que aporta una gran luminosidad al conjunto.

Dos portadas nos comunican con el exterior; la portada lateral que se abre en el 5º tramo de la nave de la Epístola, formada por dos grandes arcos de medio punto apoyados sobre mármoles a modo de pinjantes. La portada principal se abre con un gran arco de medio punto que sostiene un hastial de ladrillo y cantería, rematado por una imagen de la Fe; se configura en dos cuerpos, donde se combinan diferentes mármoles y decoración de rocallas junto a molduras mixtilíneas; centrando la portada la imagen de la Asunción.

Junto a la portada principal se erige la torre, de clara inspiración en la Giralda de Sevilla; esta imponente torre sufrió reforma tras perder el cuerpo de campanas tras el terremoto de 1755(dirigidas por Pedro de Silva); la imagen actual alterna dinteles y medio punto con decoración de azulejos y óvalos.

En lo que al interior del edificio se refiere hay que hacer mención a la profusa labor decorativa, tanto escultórica como pictórica, que reviste las diferentes naves y retablos que componen toda la iglesia; de todo ello podemos destacar el retablo del altar mayor, que se eleva a modo de columna tallada y decoración rococó, donde se encuentra la imagen de la Asunción y la interesante pintura en tabla que representa a la virgen de la Antigua, atribuida a Villegas Marmolejo.

También destacar un ejemplo de escultura funeraria, realizado para Dª Teresa López de Córdoba y Lope Suárez de Figueroa.

Ostensorios, cruces parroquiales, cálices, relicarios, etc. Forman una pequeña parte de la importante labor de orfebrería que encontramos en la iglesia, por supuesto, sin olvidarnos del destacable conjunto de obras arqueológicas de diferentes períodos y culturas (ibérico, romano, etc.) que forman el museo parroquial situado en el claustro de la iglesia.